Carmen Amaya y el flamenco en Barcelona

Hoy la historia es sobre una verdadera leyenda, la gran Carmen Amaya, que fue la bailaora de flamenco más importante de la historia y que nació justamente en uno de las barracas más importantes de la ciudad, el Somorrostro de Barcelona. Del cual ya hablamos en un post. Para el …

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Hoy la historia es sobre una verdadera leyenda, la gran Carmen Amaya, que fue la bailaora de flamenco más importante de la historia y que nació justamente en uno de las barracas más importantes de la ciudad, el Somorrostro de Barcelona. Del cual ya hablamos en un post.

Para el post de hoy les traemos un tema muy especial, ya que no mucha gente conoce toda la tradición flamenca que ha existido en Barcelona, ya que la gente evidentemente asocia este género más a las regiones del sur.

La Carmen Amaya del Somorrostro

Una cosa que me sorprendió mucho leyendo sobre la historia del somorrostro – es que algunos relatos sobre las personas que vivían ahí, fue que mucha de esta gente le tenía verdadero cariño a este barrio, a pesar de las condiciones, recordaban sus días en este barrio con bastante nostalgia.  

Y entre estas personas estaba también la gran Carmen Amaya –  de hecho dicen que no había más que recordad que la noche que nació hubo una tormenta tan fuerte en la costa que se tuvo que refugiar en otra casa porque las olas del mar llegaban a chocar la chabola de su familia.

Esto debió ser una angustia para su familia, pero ella creía en cambio que había sido toda esta energía de la naturaleza lo que se había casi que metido en sus entrañas y la hacía bailar de la manera en que lo hacía. 

Y no se quedó solo en esta anécdota, Carmen Amaya decía siempre que la primera idea de movimiento – de la danza – lo había aprendido a partir del ritmo de las olas que veía desde el Somorrostro. Decía además que había sido en la arena de la playa donde había además perfeccionado su arte – que por este motivo –  luego cuando bailaba en un tablao de madera – para ella era mucho más fácil y sus pies podían prácticamente flotar. 

La verdad es que la vida de esta rodeada de una mística bastante especial. Tiene muchas anécdotas muy curiosas – y siempre tuvo un vínculo muy fuerte con el Somorrostro, el barrio que la vio nacer. 

Pero bueno, volviendo al tema del barraquismo, sería entonces en el número 48 del Somorrostro, en la zona del litoral, donde nacería Carmen Amaya. Además nace en un momento en el que este barrio se encontraba en pleno auge – entonces vamos a dar ahora algunos detalles sobre la vida de esta bailaora, y finalizamos el video contando qué terminó pasando con el Somorrostro

Carmen Amaya, leyenda del flamenco

Para quién no lo sepa, Carmen Amaya es una de las leyendas más grandes del flamenco. Aunque cantaba muy bien, lo que finalmente le dio fama mundial – y por lo que más se recuerda – fue siempre por su forma de bailar. 

Carmen nació en el Somorrostro en 1918, en el seno de una familia gitana con gran tradición flamenca. Su padre fue un guitarrista que se ganaba la vida tocando por las tabernas de la ciudad, de hecho sabemos que Carmen Amaya desde muy pequeña acompañaba a su padre en las calles para lograr reunir algo de dinero para su familia. 

Y cuando digo desde muy pequeña, es muy pequeña, Carmen Amaya ya bailaba con 4 años, fue como el Mozart del Somorrostro. Pero cómo empezó a trabajar desde una edad muy temprana, siempre hay un pequeño debate en cuanta a su fecha de nacimiento “real” porque en ocasiones le tocaba mentir para que la dejaran trabajar en algunos establecimientos. Por este motivo quedó siempre esa duda. 

Pero bueno, en esta época además se estaba escuchando mucho flamenco en Barcelona, digamos que su vida coincidió justo con un momento en que toda esta escena estaba floreciendo. Por este motivo, Carmen Amaya va a cambiar rápidamente las calles de Barcelona por los grandes teatros de prestigio de la ciudad. Incluso, va a empezar a llamar la atención de un público mucho más importante. Selecto del mundo del flamenco. 

Un punto realmente de inflexión en su carrera tuvo lugar en 1929, o sea, cuando Carmen Amaya tenía solo 11 años, y el prestigioso crítico musical Sebastián Gash escribió un artículo sobre su presentación en el escenario de la Taurina. Dice que con esta niña el «tablao» terminaba vibrando con inaudita brutalidad e increíble precisión. Básicamente que su actuación es el sentimiento hecho carne. Que este texto tendrían que leerlo íntegro – este señor no se ahorra ningún tipo de elogio para Carmen Amaya.

Y la cosa no se quedó solo con este crítico. En este mismo año se estaba celebrando en Barcelona la famosa Exposición Universal de 1929, por lo que Carmen Amaya, junto con su familia, fue invitada a actuar en la inauguración de Poble Espanyol, frente al mismo Rey Alfonso XIII. 

Y bueno, con estos dos precedentes, la carrera de Carmen Amaya empieza un ascenso meteórico. Empieza a hacer giras por toda España, llega a presentarse en París, empieza a grabar también sus primeras películas. Pero, paradójicamente, a medida que Carmen Amaya se está consagrando en la escena nacional, la situación política en España estaba empeorando. 

En 1936 empieza la Guerra Civil española, por lo que Carmen Amaya junto con toda su familia y compañia, terminan saliendo del país. Se va de España. 

A partir de aquí su carrera se desarrolla casi que exclusivamente en el exterior. Carmen Amaya empezó una gira en Buenos Aires, que sobrepasó cualquier tipo de expectativa – cada vez que Carmen actuaba en un teatro se llenaba, era la locura. Luego estuvo actuando prácticamente en todos los países de Sudamérica, incluida Colombia, pero al final, sería en Estados Unidos, donde su carrera se terminó de consagrar ya totalmente. 

Carmen Amaya actuó en el teatro más prestigioso de NY, el Carnegie Hall. Que parece poco, pero en esta época Amaya tenía más funciones que el mismo Frank Sinatra. De hecho, en esta época, el presidente Roosevelt va a poner a su disposición el avión presidencial para que realizara una presentación con su compañía en la mismísima Casa Blanca. 

De esta época en EEUU hay muchas anécdotas muy curiosas – y que nos dan una idea del personaje tan original y – sobretodo – del temperamento tan fuerte que tenía, no le decían La Capitana por nada, parece que además era una mujer sumamente generosa. 

Por cuestión de tiempo no vamos a alcanzar a contar todo, pero ya en este momento de su vida Carmen Amaya ya se había convertido en una estrella a nivel mundial. Estuvo varias veces en Hollywood, rodó más películas, además de que había logrado realmente llevar el flamenco a muchos rincones del mundo. 

Es en esta época entonces, en 1947, cuando Carmen Amaya decide volver a España, ya la guerra había finalizado. Vuelve además con todos los honores, con una aureola casi de santa. Ya viendo quién era Carmen Amaya, vamos a terminar el post hablando un poco cuáles fueron sus últimos años de vida y ver que terminó pasando con su querido barrio, el Somorrostro

Muerte de Carmen Amaya

Mientras Carmen Amaya andaba de gira por el mundo, en España las cosas no iban bien, evidentemente, tenemos el momento de la Guerra, seguido además de una dura crisis económica, por lo que, después de la década de 1920, parece que la cuestión de las barracas parece que estuvo más bien estancada. De hecho hasta, más o menos, 1940 no hubo un incremento significativo de estos barrios en la ciudad. 

Pero, una cuestión bastante curiosa es que, si recordamos, Carmen Amaya nace en 1918, en un momento en que el Somorrostro estaba en pleno auge. A partir de 1950, cuando Carmen Amaya regresa a España, es el momento en que Barcelona experimenta una segunda gran ola de migración. Y como lo nombramos en el post (video) anterior, sería a partir de 1956 que el régimen franquista empieza la construcción de varios polígonos del Ministerio de Vivienda, la idea era empezar a reubicar, poco a poco, a las personas que vivían en las barracas.

Me gustaría nombrar dos últimos hitos en la vida de Carmen Amaya y que están relacionados, como no podía ser de otra manera, con su querido barrio el Somorrostro

El primer suceso que destacamos sería en 1959 cuando cuando se inaugura en Barcelona la Fuente de Carmen Amaya. Parece ser que de niña, Carmen Amaya venía justo a esta zona a recoger agua – por lo que la ciudad decidió rendirle un pequeño homenaje justo en esta zona. A mi la fuente no me gusta nada, estos niños me perturban un poco, pero para Carmen Amaya fue un honor inaugurar este espacio, de hecho estaba de gira, le tocó cancelar todo, la demandaron, pero quería estar presente, fue inaugurada por ella misma. 

Luego, en agradecimiento, Carmen Amaya dió una función benéfica en el Palau de la Música, aunque evidentemente muchas personas del Somorrostro no pudieron pagar la entrada, por lo que, cuenta la leyenda, que ya en la noche Carmen volvió al Somorrostro para bailar con su gente. 

Y, el segundo momento que vamos a nombrar, probablemente es el más recordado, cuando en 1963, Carmen vuelve nuevamente al Somorrostro, en esta ocasión, haciendo parte del elenco de la película dirigida por Rovira-Beleta “Los Tarantos”.

Esta película la recomendamos mucho porque está ambientada en todo este entorno gitano de las barracas, es como una especie de Romeo y Julieta a lo gitano – Que por cierto, esta película supuso la primera candidatura de España a un oscar de Hollywood. Pero bueno, en esta película quedaría un poco inmortalizada la figura de Amaya y el barrio justamente que la vió nacer. 

Durante la grabación Carmen tenía 45 años, no era tan mayor en realidad, pero en esta época su salud estaba muy deteriorada, ella sufría de una especie de insuficiencia renal que le impedía eliminar debidamente las toxinas que su cuerpo acumulaba.

En esta época los médicos no lograron darle una solución a su enfermedad. Incluso decían que si ella seguía viva era gracias a que cuando bailaba lograba eliminar algunas toxinas a través del sudor. Que era el baile lo único que la mantenía viva. 

Es por este motivo que Carmen Amaya no alcanzaría a ver nunca la película finalizada. Después de la grabación y alguna otra presentación, Amaya pasó sus últimos días de vida en su casa en Begur y muere un 19 de noviembre de 1963 frente a esas olas, que ella decía muy de pequeña le habían enseñado a bailar. 

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