Hoy el Cementerio de Montjuïc es un verdadero catálogo de estilos arquitectónicos: neogótico, egipcio, románico, modernista… A continuación, te presentamos algunos de los panteones más espectaculares que puedes visitar.
Panteón Pilar Soler: una pirámide egipcia en Barcelona
Uno de los más llamativos es el Panteón Pilar Soler, diseñado por el propio Leandro Albareda. Inspirado en las pirámides egipcias, este mausoleo adopta literalmente la forma de una de ellas, en alusión al culto a la eternidad que practicaban los antiguos faraones. Aunque poco se sabe sobre Pilar Soler, su tumba impresiona tanto por su forma como por los símbolos que la rodean, como el disco solar alado con serpientes, imagen tradicional de protección divina y poder. Es un ejemplo perfecto de cómo la arquitectura funeraria no solo habla de la muerte, sino también de las aspiraciones de inmortalidad.
Panteón Amatller: la tumba del chocolatero
Si paseas por Passeig de Gràcia seguro conoces la Casa Amatller, obra modernista junto a la Casa Batlló. Su propietario, Antoni Amatller, fue un industrial del chocolate, viajero y fotógrafo, que quiso dejar su huella también en la vida eterna. Su hija Teresa encargó un panteón monumental que imita una iglesia románica, con dimensiones comparables a las verdaderas iglesias de los Pirineos. Esta tumba es testimonio de una época en la que la burguesía catalana invertía no solo en vida, sino también en la muerte.
Panteón Josep Gener: neogótico y simbólico
El siguiente alto es el Panteón Gener-Seycher, de estilo gótico flamígero, con detalles exuberantes en pináculos y cimborrio. Josep Gener fue un «indiano», uno de los muchos emigrantes españoles que hicieron fortuna en América y regresaron a Barcelona. Junto a su panteón encontramos una escultura impactante: un hombre semidesnudo cavando su propia tumba. Esta obra de Enric Clarasó, premiada en la Exposición de París de 1902, es una reflexión visual sobre la conciencia de la muerte desde la juventud.
Panteón Can Batlló: industrialismo y simbolismo
La familia Can Batlló, industrial y adinerada, levantó otro de los grandes conjuntos del cementerio. De nuevo aparecen motivos egipcios, pero en este caso el conjunto está excavado directamente en la roca. Lo vigilan dos ángeles colosales, acompañados por búhos, símbolo nocturno asociado a la sabiduría, pero también al tránsito al más allá. Justo detrás se encuentra el panteón de los Bonaplata, y juntos forman un conjunto funerario impresionante, donde se mezclan poder, arte y espiritualidad.
Panteón August Urrutia: clasicismo con vistas al mar
Para cerrar el recorrido, uno de los más espectaculares: el Panteón de August Urrutia, otro indiano que amasó su fortuna con el cacao. Su tumba recuerda a un templo griego: una galería con columnas jónicas, decoraciones en mosaico con frases religiosas y un ángel desconsolado como figura central. La escultura del ángel, obra de Martínez Fortuny, es uno de los elementos más expresivos del cementerio. Aunque la cruz original se ha perdido, la fuerza del conjunto sigue intacta.