La Sagrada Familia es mucho más que una iglesia inacabada. Es un reflejo directo de los momentos más convulsos que ha vivido Barcelona: desde la revolución industrial hasta la Guerra Civil. En la entrada anterior de esta serie vimos cómo el templo nació en un contexto de cambio acelerado, desigualdad social y crisis espiritual. Hoy seguimos con la segunda parte de esta historia, en la que no hablaremos de construcciones ni de vitrales, sino de bombas, anarquistas, revoluciones fallidas y la muerte de su arquitecto más ilustre: Antoni Gaudí.
Este capítulo de la historia de la Sagrada Familia nos conduce directamente a la fachada de la Pasión, la más austera, la más sobria y, para muchos, la más conmovedora del templo. Y es que fue la violencia de la historia la que terminó marcando su forma, sus silencios y su sentido profundo.

A finales del siglo XIX, Barcelona era una ciudad que vibraba al ritmo de las fábricas, el humo y el dinero. Pero bajo esta imagen de progreso se escondía un hervidero de tensiones sociales. La industrialización no trajo bienestar para todos: mientras una élite se enriquecía, la mayoría de trabajadores vivía en condiciones miserables.
Este malestar social prendió la mecha de algo nuevo: el movimiento obrero organizado. En 1870, Barcelona fue sede del primer Congreso Obrero de España, un encuentro en el que las ideas de Marx, Bakunin y otras figuras del socialismo y el anarquismo europeo se pusieron sobre la mesa.
Aquí se empezaron a perfilar tres grandes corrientes dentro del movimiento:
Curiosamente, Gaudí simpatizaba con esta última corriente. Estaba en contacto con Salvador Pagès, líder del movimiento cooperativista y fundador de la Cooperativa Obrera de Mataró, la primera fábrica gestionada por trabajadores en España. Gaudí incluso colaboró con ellos diseñando edificios, viviendas y la imagen institucional (una abeja como símbolo de trabajo colectivo).
Resultaba casi paradójico que un hombre tan vinculado al mundo obrero estuviera construyendo el templo católico más ambicioso de su tiempo. Más aún si tenemos en cuenta que su futuro mecenas, Eusebi Güell, era uno de los empresarios más ricos de Barcelona.
Gaudí se movía entre dos mundos: el de los oprimidos y el de los poderosos.

La situación política en España se volvía cada vez más tensa. Tras el fracaso de la Primera República, el sistema político quedó en manos de una falsa alternancia entre liberales y conservadores, dejando al margen a los partidos obreros. Fue entonces cuando algunos sectores del anarquismo comenzaron a abrazar una táctica radical: la propaganda por el hecho.
Esta estrategia defendía que una acción violenta —un atentado, por ejemplo— podía despertar la conciencia de la clase trabajadora. Y Barcelona fue su campo de pruebas.
Barcelona se ganó el sobrenombre de «La ciudad de las bombas». Los atentados usaban artefactos llamados bombas Orsini, diseñadas originalmente por un revolucionario italiano. La ciudad vivía con miedo, y la represión del Estado no se hizo esperar: arrestos masivos, torturas y fusilamientos, como los famosos procesos de Montjuïc.
Gaudí no fue ajeno a este clima de tensión. En la fachada del Nacimiento, esculpió una escena titulada La Tentación del Hombre, donde un diablo entrega una bomba Orsini a un obrero. Una denuncia clara del uso de la violencia, pero también un reflejo del mundo en el que vivía y trabajaba.

En 1909, el descontento social volvió a estallar. El gobierno español ordenó el envío de reservistas (en su mayoría obreros) a la guerra de Marruecos. La burguesía podía pagar para librarse del servicio militar; los pobres, no. Esto desató una huelga general bajo el lema: “¡Abajo la guerra! ¡Que vayan los ricos!”
Durante siete días, Barcelona ardió. Se levantaron barricadas, se cortaron las comunicaciones y, sobre todo, se atacaron edificios religiosos. Se quemaron más de 60 iglesias y conventos, se asesinaron sacerdotes y se profanaron cuerpos de monjas en escenas dantescas.
Pero la Sagrada Familia quedó intacta. Nadie sabe exactamente por qué. ¿Fue respeto por la figura de Gaudí? ¿Una señal? Lo cierto es que el arquitecto, profundamente religioso en esta etapa de su vida, quedó impactado. Tanto, que abandonó definitivamente la arquitectura civil.
Ese mismo año terminaba la Casa Milà (La Pedrera), y sería su última obra no religiosa. A partir de entonces, Gaudí vivió casi recluido en la Sagrada Familia. Se instaló en un pequeño taller en el interior del templo, adoptó un estilo de vida austero, tomó votos de pobreza y se consagró por completo a la obra.
No fue hasta 1956 que se retomaron los trabajos, y se inició la construcción de la fachada de la Pasión, en base a las pocas directrices que Gaudí había dejado. Esta fachada sería todo lo contrario a la del Nacimiento: desnuda, oscura, dolorosa. Según el arquitecto, debía parecer “un esqueleto reducido a sus líneas esenciales”. Un lugar donde el sufrimiento de Cristo se mostrara sin adornos, sin consuelo.
Esta fachada no solo representa la pasión de Jesús, sino también la pasión de la propia ciudad: sus guerras, sus explosiones, sus muertes. Es el reflejo de una Barcelona atravesada por la violencia, la lucha de clases, la represión… y la esperanza de que, después de todo eso, pueda llegar la gloria.

El 7 de junio de 1926, Gaudí fue atropellado por un tranvía en la Gran Vía de Barcelona mientras iba a misa. Murió tres días después. Tenía 74 años. Su entierro fue multitudinario: miles de personas salieron a la calle para despedir al arquitecto que había dado forma al símbolo más reconocible de la ciudad.
Aunque había dejado planos, maquetas y notas detalladas para que su obra pudiera continuar, nadie imaginaba que lo peor estaba por venir.
En 1936, con el estallido de la Guerra Civil Española, Barcelona volvió a sumirse en el caos. Esta vez, la Sagrada Familia no corrió la misma suerte que en 1909. Un grupo anarquista prendió fuego a la cripta y al edificio de las escuelas. Lo más trágico fue la destrucción de los talleres de Gaudí, donde se conservaban sus dibujos, planos, escritos y maquetas. Cuarenta años de trabajo desaparecieron en una sola noche.
Durante más de tres décadas, la construcción del templo quedó paralizada. Solo quedaban ruinas, cenizas y una idea sin cuerpo. La muerte de Gaudí y la guerra hicieron que, por un tiempo, se pensara que la Sagrada Familia había muerto con él.



| Cookie | Duración | Descripción |
|---|---|---|
| _ga | 2 years | The _ga cookie, installed by Google Analytics, calculates visitor, session and campaign data and also keeps track of site usage for the site's analytics report. The cookie stores information anonymously and assigns a randomly generated number to recognize unique visitors. |
| _gat_UA-171683725-1 | 1 minute | A variation of the _gat cookie set by Google Analytics and Google Tag Manager to allow website owners to track visitor behaviour and measure site performance. The pattern element in the name contains the unique identity number of the account or website it relates to. |
| _gid | 1 day | Installed by Google Analytics, _gid cookie stores information on how visitors use a website, while also creating an analytics report of the website's performance. Some of the data that are collected include the number of visitors, their source, and the pages they visit anonymously. |
| CONSENT | 2 years | YouTube sets this cookie via embedded youtube-videos and registers anonymous statistical data. |
| Cookie | Duración | Descripción |
|---|---|---|
| VISITOR_INFO1_LIVE | 5 months 27 days | A cookie set by YouTube to measure bandwidth that determines whether the user gets the new or old player interface. |
| YSC | session | YSC cookie is set by Youtube and is used to track the views of embedded videos on Youtube pages. |
| yt-remote-connected-devices | never | YouTube sets this cookie to store the video preferences of the user using embedded YouTube video. |
| yt-remote-device-id | never | YouTube sets this cookie to store the video preferences of the user using embedded YouTube video. |
| Cookie | Duración | Descripción |
|---|---|---|
| iapoPjLBVeD | 1 day | No description |
| RVNWHCy_oK | 1 day | No description |
| SeKHr-dRxnwt | 1 day | No description |