La Manzana de la Discordia de Barcelona

Volvemos a Paseo de Gracia. Ahora es el momento de hablar sobre uno de los conjuntos arquitectónicos más famosos de la ciudad: La Manzana de la Discordia. En este post vamos hablar del origen de este nombre tan llamativo, vamos a dar algunas claves sobre cada una de las casas y ver si podemos determinar cúal de todas estas es la casa más bonita. 

A qué se le conoce como La Manzana de la Discordia

La Manzana de la Discordia es el conjunto de edificios modernistas más famoso de Barcelona. Está ubicado en el Paseo de Gracia entre las calles Aragó y Consell de Cent. A pesar de que el conjunto está compuesto técnicamente por cinco edificios, el nombre de La Manzana de la Discordia, se refiere a las tres casas más conocidas: la Casa Amatller de Josep Puig i Cadafalch, la Casa Lleó Morera de Lluís Domènec i Montaner y la Casa Batlló de Antoni Gaudí.

El modernismo es un término que se utiliza bastante en Barcelona, tenemos la suerte de tener en la ciudad muchos edificios en este estilo, en esta época había una cantera de arquitectos realmente excepcionales. Esto sin nombrar el más importante y emblemático de todos, Antoni Gaudí. Aunque, algunos especialistas afirman que Gaudí no era del todo modernista, sino que es un arquitecto casi con un estilo propio. Aun así, sigue siendo un referente mundial de este estilo. 

Pero antes de meternos en estos temas, vamos a explicar primero el origen del nombre: La Manzana de la Discordia. Y luego, vamos a dar algunas claves sobre los arquitectos, las familias y las casas que tenemos aquí. 

El mito detrás de La Manzana de la Discordia

Y esta expresión, que estoy segura que la han escuchado antes, hace referencia una historia de la mitología griega que vendría a ser como el prólogo de la Guerra de Troya, un capítulo anterior que explica todo este lío que se terminó armando. Y bueno, vamos a contarla rápidamente. No sé si se ha notado pero me gustan mucho estas historias. 

La Leyenda cuenta que se estaba celebrando un matrimonio en el olimpo entre Peleo y Tetis (que eran en fin, dioses) al parecer no querían tener ningún tipo de problema por lo que deciden no invitar a Eris, que era la Diosa de la Discordia. El problema es que si tu no invitas a la Diosa de la Discordia, ella igual va y se aparece en tu boda. 

Entonces, Eris llega al matrimonio y llega, además, con una manzana dorada que tenía una inscripción que decía ‘para la más bella’. En ese momento, las diosas más bonitas del olimpo, es decir Hera, Atenea y Afrodita, van a reclamar la manzana; cada una argumentando que eran dignas representantes de ese título. 

Se supone que Zeus era el que debía decidir quién era la dueña de la manzana, pero al ver que si tomaba esta decisión se iba a ganar de enemistad de las otras dos, designó un jurado un poco más “neutro” que sería entonces Paris, príncipe de Troya. 

Entonces, las diosas se le aparecen a Paris, cada una le promete un regalo para convencerlo, pero, Afrodita, que es mucho más inteligente, le ofrece el amor de la mujer más hermosa del mundo: Helena. Y claro, Paris no lo piensa dos veces y elige a Afrodita. Y es aquí donde se desata nuevamente la discordia porque Helena, totalmente ciega de amor, termina abandonando a su esposo, Menelao, y huye con Paris a Troya. Y aquí tenemos entonces el origen de la Guerra de Troya. 

Y bueno, ahora la siguiente pregunta sería, ¿Qué tiene que ver esta historia de la mitología griega con unos edificios de Barcelona, conocidos como La Manzana de la Discordia? Resulta que en esta manzana urbana, donde tenemos tres de los edificios más emblemáticos de la arquitectura de la ciudad, construidos por los tres arquitectos más importantes de su generación, para tres de las familias más adineradas y poderosas de la ciudad. La gente de Barcelona se empezó a burlar de esta situación, decían que todas estas personas estaban en una competencia por quién tenía la casa más bonita. Y es por este motivo que este tramo del Paseo de Gracia es conocido como La Manzana de la Discordia

Las casas de La Manzana de la Discordia

Bueno, ya con lo del nombre aclarado, ahora vamos a dar algunos detalles sobre cada una de las casas. Así, ustedes en casa van pensando cuál de las tres se podría llevar entonces el título de la casa más bonita de La Manzana de la Discordia de Barcelona.

Pero antes de empezar, hay que tener en cuenta que en 1891, el ayuntamiento de Barcelona hizo un cambio en la legislación existente, y ahora permitía cambiar el aspecto de las fachadas de los edificios, incluso reformarlos con remates decorativos o elementos ornamentales. Lo que pasó en que estas familias en particular la cuestión de los ornamentos se lo van a tomar muy literal.

La Casa Amatller de Josep Puig i Cadafalch

Vamos a empezar con la primera casa: la Casa Amatller fue reformada entre 1898 y 1900 para el empresario Antoni Amatller, que ya dijimos en un post anterior, este señor era la versión catalana de Willy Wonka. Era dueño de la principal fábrica de chocolates de españa. Pero, además de ser un exitoso empresario, este señor también era bien excéntrico y se la pasó viajando por el mundo, en una época en que esto de viajar era una verdadera proeza, estuvo en Marruecos, Egipto, Estambul. Además fue un fotógrafo aficionado y un importante coleccionista de vidrio arqueológico. 

En 1898, Amatller encarga la construcción de su vivienda una de las figuras más representativas del modernismo catalán, el arquitecto Josep Puig i Cadafalch, que se encarga de proyectar una casa que estuviera en total sincronía con los gustos y la vida de Amatller. Y el resultado va a ser este palacio neogótico urbano que destaca, sobre todo, por su remate escalonado en la parte superior que nos recuerda en gran medida a la arquitectura medieval, o un poco más renacentista, de los Países Bajos. 

De esta primera casa de La Manzana de la Discordia, queremos resaltar principalmente todo el programa iconográfico que va a ser diseñado para la decoración de la casa. Digamos que este tipo de elementos estaban hechos a la medida de la familia, por eso la casa nos va contando cuáles eran los gustos y las actividades del señor Amatller: hay referencias a la industria del chocolate, a las artes, la música, la fotografía. Incluso, en toda la fachada encontramos un esgrafiado, que son ramas de almendro, ya que su apellido – Amatller – lo podíamos traducir, muy mal, del catalán como almendro.

La Casa Lleó i Morera de Lluís Domènec i Montaner

Ahora vamos a la segunda casa de La Manzana de la Discordia, que de las tres, puede ser como la más austera, pero esta casa fue la única en conseguir el premio del Concurso anual de edificios artísticos otorgado por el Ayuntamiento de Barcelona. 

Pero vamos a empezar primero con la familia, porque la reforma de la casa fue encargada originalmente por Francesca Morera, una mujer muy acaudalada que provenía de una familia de indianos, que eran estos comerciantes que se hacían una fortuna importante en América y luego regresaban a la península a disfrutar de sus rentas.

Entonces, Francesca era heredera de esta gran fortuna, por lo que aquí el problema no iba a ser el dinero; de hecho, la reforma se la va a encargar al arquitecto Lluís Domènec i Montaner, que bueno, en verdad es una pena, porque Gaudí es una figura tan grande que ha terminado eclipsando a otros grandes arquitectos, como es el caso de Lluís Domènec i Montaner. Autor del Palacio de la Música Catalana y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, ambos patrimonio de la humanidad. 

Pero en fin, las obras empiezan en 1902, lo que pasa es que Francesca no logra ver la casa finalizada porque va a fallecer. Va a ser entonces su hijo, Albert Lleó i Morera, quien continúe con las obras, por eso al final la casa se terminó llamando “Lleó i Morera”. 

Como nombramos antes, esta casa en particular no se va a limitar en los lujos. Lluís Domènech va a reunir a los mejores artistas y artesanos de la época que se encargaron de las esculturas, los mosaicos, las vidrieras, incluso el mobiliario de la casa es de tal calidad que actualmente está expuesto en el Museo de Arte de Cataluña. Además estos detalles los encontramos prácticamente en todos los niveles de la casa, que en esta época, lo más común es que toda esta decoración se hiciera únicamente en la primera planta o planta noble. 

Y esta casa, al igual que la Casa Amatller, tiene un programa iconográfico que hace referencia a la familia. El primer elemento que destacamos es que la casa está llena de flores – de la morera – que, además de decorar la fachada, nos recuerdan el apellido de los propietarios. Luego, los leones, también van a estar presentes, pero en menor medida, teniendo en cuenta que este apellido del hijo. Incluso tenemos los bustos de los integrantes de la familia están representados en la casa. 

Y antes de finalizar por la segunda casa de La Manzana de la Discordia, no podemos irnos de esta casa sin nombrar las cuatro mujeres realizadas por un escultor, muy importante de esta generación, Eusebi Arnau. Cada mujer tiene en su mano un elemento que hace referencia a todos los avances tecnológicos de la época: fotografía, electricidad, fonógrafo y teléfono. 

Podríamos interpretar este detalle como una muestra nuevamente de su estatus económico. En esta época, estos inventos estaban a disposición únicamente de los sectores más adinerados de la ciudad, pero bueno también lo podemos interpretar como un registro del momento histórico que estaban viviendo. Hoy en día puede parecer poca cosa pero un invento como la cámara fotográfica le debió explotar la cabeza a más de uno. 

La Casa Batlló de Antoni Gaudí

Y bueno, ya para cerrar con broche de oro vamos a ver la última casa La Manzana de la Discordia; la de Gaudí, que es prácticamente un icono de la ciudad. Es Patrimonio de la Humanidad, incluso antes de la pandemia del coronavirus recibía 1 millón de visitas al año. Incluso muchas personas vienen a esta zona de la ciudad es es a ver esta casa, no saben que al lado hay dos más. 

Esta casa fue la última en reformarse, se hizo entre 1904 y 1906, y fue hecha para Josep Batlló i Casanovas que fue un gran industrial del textil catalán. En esta casa no vamos a dar muchos detalles de cómo fue su construcción porque ya tenemos un post exclusivo sobre todo el universo simbólico que Gaudí expresa en esta casa; de cómo el arquitecto hizo una representación de la leyenda del patrono de cataluña Sant Jordi.

Por este motivo nos vamos a salir un poco del guión que traemos con las dos casas anteriores de La Manzana de la Discordia, y vamos a hablar de una cuestión que, personalmente, me parece una de las más importantes de la casa, que habla bastante de la manera en la que Gaudí entendía la arquitectura, y que muchas veces no se tiene en cuenta. 

Es muy común escuchar que Gaudí era un arquitecto naturalistas y que se inspiraba en la naturaleza para concebir sus creación, y esto, generalmente, se nota en detalles como las formas orgánicas que utiliza, que es muy difícil encontrar una línea recta, que su arquitectura es muy colorida, que tiene mucho movimiento, y sí, todo esto es cierto. Pero, lo que pocas veces se nombra es que Gaudí tenía como referente a la naturaleza sobre todo por su funcionalidad. 

Por esto podemos estar de acuerdo o no, en si esta casa efectivamente es la más bonita. Pero una cosa segura es, que esta casa es la más funcional, en el sentido de que la casa estaba pensada para que la familia que la habitaba lo hiciera en un ambiente totalmente sano y confortable.

Por poner un par de ejemplos, la casa tiene una excelente iluminación natural, gracias a un patio interior con una gran claraboya de cristal que permite que la luz llegue hasta las plantas bajas. Además, las ventanas de las plantas bajas son más grandes, o sea, a medida que vamos bajando las ventanas son más grandes porque de esta manera se logra una repartición más equitativa de la luz en todas las plantas. 

Otro aspecto fundamental en una vivienda es la cuestión de la ventilación, incluso por cuestiones sanitarias. Por lo que, nuevamente el patio interior permitía la ventilación de las las habitaciones de servicios, mientras que los salones y dormitorios daban a la fachada principal. Además Gaudí diseñó un sistema de aberturas y rendijas en las ventanas que permitían tener controlado, de manera manual, el aire que entraba en las habitaciones sin tener que abrir completamente las ventanas de la casa. 

Por esto muchas personas afirman que además de su valor artístico, esta casa por su funcionalidad, termina destacando por estos recursos arquitectónicos que utiliza. Y es algo que también dijimos con la Casa Milá, puede que esto de la luz y la ventilación hoy en día parezca poca cosa, pero es que esto era muy adelantado para su época. Ya saben que a mi Gaudí me gusta mucho. 

Pero bueno, creo que habría que hacer un post sobre cada casa, porque aquí solo hemos podido abordar los elementos más representativos de cada casa. Incluso valdría la pena profundizar un poco más sobre los otros arquitectos. Pero lo vamos a dejar aquí, porque ahora lo más importante en que en los comentarios nos digan entonces para ustedes cuál de estas tres casas, es la más bonita de La Manzana de la Discordia

adiós. 

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