La Peste Negra en Barcelona

Hoy ubiquémonos en la antigua calle de Sant Domenec del Call, en el barrio Gótico de Barcelona, una de las calles más estrechas, más antiguas, pero también una de las calles con más historia de la ciudad. Parece ser que fue aquí donde empezó el ataque más grande a la comunidad judía en la ciudad. Veremos algunos detalles sobre la antigua judería de Barcelona y analizar cuál fue la relación que tuvo esta pequeña comunidad con la que sería la epidemia más importante de la historia: la Peste Negra.  

Judíos, juderías y la Peste Negra en Barcelona

Lo primero que vamos a aclarar es que no se sabe con seguridad la fecha exacta en la que llegaron los judíos a Barcelona. Pero se puede suponer que llegaron en la época romana, al igual que en otros centros urbanos costeros de la antigüedad. 

De todas maneras, las referencias a estas comunidades van a ser muy escasas, tenemos que esperar hasta el siglo XI, momento en que hay una presencia ya activa de los judíos en la ciudad. Se sabe que existía el Call (proviene del latin calles “paso estrecho y hundido”), que es el nombre que se le da al conjunto de calles ocupadas por judíos. Parece que hasta aquí la convivencia había sido relativamente tranquila. 

Es a partir del siglo XII que esta convivencia empieza a presentar ciertos altibajos. Los judíos empiezan a tener ciertas restricciones en la ciudad. Pero necesitamos hacer un paréntesis, y es que esto no era algo puntual de Barcelona, sino un tono más general que había en la Europa cristiana de la época. 

judíos la peste negra en barcelona

En los Concilios III y IV de Letrán, convocados por el Papa en 1179 y 1215, se promulgan ciertas medidas contra doctrinas consideradas heréticas. Las cuales establecían que los judios debían distinguirse en el vestido, tenía que llevar marcas o ropajes especiales, y que debían vivir recluidos en las juderías, es decir, que la población cristiana y judía debía estar separada.

Y esto hoy en día nos puede parecer muy raro. Pero estamos en plena Edad Media, en esta época todo estaba determinado por la religión. No es como hoy en día que estamos en sociedades laicas y lo de la religión es un asunto como de un ámbito mucho más privado. No. En esta época la religión determinaba todo en tu vida. En este sentido, si tu eras un judio – que vivía en un reino cristiano – y dentro de la lógica de la época – eras diferente. 

Pero bueno, volviendo a lo de las restricciones; parece que su aplicación terminó dependiendo de cada uno de los territorios. Sabemos que en 1275 el papa Gregorio X le tiene que recordar a Jaime I, rey de Aragón y conde de Barcelona, que se debían crear estos barrios reservados a los judios, lo cual nos indica que Jaime había estado todo ese tiempo ignorando estas restricciones. 

Y este “descuido” no era porque la comunidad no fuera importante ni mucho menos. Se sabe que solamente en Barcelona había una población aproximada de 4.000 personas, era el Call más grande de la Corona. Además, sabemos que en esta época los judios participaban activamente de la economía de la ciudad, ejercían cargos importantes en actividades administrativas, diplomáticas, incluso científicas. Además de que el apoyo de los judíos más ricos en el crédito a la Casa Real estaba siendo fundamental para financiar las empresas de la Corona. 

Es curioso porque el siglo XIII, a nivel general estaba siendo el siglo de los Concilios y las restricciones – pero, en el caso de la comunidad judía de Barcelona, el siglo XII era el siglo de mayor esplendor. 

La aljama de Barcelona

La aljama de Barcelona fue la más grande de la Cataluña del Medievo: con su propio sistema judicial y recaudación de impuestos. Esto lo tenemos que entender como todo un privilegio que tenía entonces esta minoría diferente en la ciudad. 

A pesar de los Concilios y las restricciones que se estaban promulgando, el siglo XIII estaba siendo un periodo de esplendor de la comunidad judía de Barcelona. Será en este siglo cuando la comunidad logra su reconocimiento formal como aljama, que le otorgaba completa independencia de las autoridades municipales: con su propio sistema judicial y recaudación de impuestos. Esto lo tenemos que entender como todo un privilegio – que tenía entonces esta minoría diferente en la ciudad. 

Y bueno, todo continuó muy bien hasta el siglo XIV – que es el siglo al que estábamos tratando de llegar – porque en este siglo Barcelona va a experimentar una serie de cambios que terminan alterando esta aparente convivencia que existía entre los cristianos y los judiós. En esto influyeron factores internos y externos – pero parece que de todo esto – fue determinante también un nuevo enemigo que había llegado a Europa y que con el tiempo se convertiría en la epidemia más importante de la historia europea: la Peste Negra. 

Y ahora la epidemia: La Peste Negra

La Peste Negra, o el coronavirus medieval – NO – en la actualidad se están haciendo bastantes paralelos entre estas epidemias – y bueno, efectivamente habrán algunos puntos que pueden tener en común, pero si nos ponemos un poco rigurosos la situación es totalmente diferente. 

Pero vamos por partes. El brote, la enfermedad como tal de la Peste Negra, parece que irrumpió en 1347 en Asia. Posteriormente llega a Italia, a través de las rutas comerciales, y se termina expandiendo por todo el continente europeo. Este es un dato importante, porque las epidemias se suelen dar cuando tenemos un mercado comercial muy activo. Probablemente la peste no hubiera llegado a Europa si los barcos venecianos y genoveses no estuvieran teniendo toda esta actividad comercial en Oriente. 

Pero sigamos, la Peste Negra, así en términos técnicos es una infección provocada por una bacteria: Yersinia Pestis. No se sabe con seguridad, pero parece que las ratas estaban infectadas con esta bacteria, pero el contagio con humanos no llegó directamente por el contacto con la rata, sino por las pulgas que mordían a las ratas infectadas y luego mordían a los humanos. Parece que esta era la vía de trasmisión.  

De hecho, no sé si han escuchado esta teoría, que seguro es falsa, pero dicen que en la Edad Media había toda esta superstición con los gatos, que eran demoníacos, entonces no tenían gatos o los mataban. Y si en la ciudades no tenías gatos, no había nadie que controlara la plaga de las ratas. Según esta teoría por este motivo también se terminó propagando rápidamente la enfermedad. 

Pero bueno esto es más como una anécdota, lo que sí podemos decir con seguridad es que la Peste Negra tenía dos características muy particulares.

la peste negra en barcelona enfermedad

Primero, que era muy “efectiva”. Si te contagiabas de la Peste Negra te daba fiebre, dolor de cabeza, fatiga y dolor muscular. Había un tipo de peste en la que te salían unas manchas negras en la piel, por eso se llama peste negra, y que en cuestión de horas podrías estar ya muerto. Contaban que una persona podía estar perfectamente por la mañana, luego tener fiebre alta en la tarde, y ya en la noche estar muerto. 

Entonces, era muy efectiva, pero también era muy democrática. La Peste Negra mataba a todo el mundo. Le daba igual todo, no distinguía entre ricos y pobres. Por este motivo la mayoría de cálculos aceptan que se murió alrededor de ⅓ de la población europea de la época. Una cifra que es básicamente una locura (de 3 personas 1 se moría). Por más que se hagan paralelos con lo que estamos viviendo actualmente, la Peste Negra es de lejos la plaga más destructiva que se ha conocido en la historia de la humanidad. 

Pero bueno, la Peste Negra llegó a las costas europeas y se extendió rápidamente por todo el continente, por lo tanto también llegó a Barcelona. La ciudad, al ser una ciudad costera y tal, estaba conectada con todo el mediterraneo. 

Sabemos que la Peste Negra llegó a la ciudad condal en mayo de 1348 en un barco procedente de Génova. Dicen que ya una parte de la tripulación venía enferma, que estuvieron en contacto con los estibadores, que fueron los primeros en morir, pero que en cuestión de días ya estaba el resto de la población contagiada. 

Cambia un poco la cifra dependiendo de la fuente, pero se calcula que se murió la mitad de la población. O sea, un poco peor el panorama en Barcelona. Parece ser que por la estrechez de las calles, la poca salubridad de la época y cierta ignorancia de la población – generó una verdadera catástrofe en la ciudad. El apocalipsis. Incluso aquí en la iglesia Sant Just i Pastor en el Barrio Gótico se encuentra una fosa común de 120 personas que fallecieron por la peste – lugar que nos queda como principal testimonio de la devastación producida en la ciudad.

Esta fue la primera ola que fue en 1348, pero en la ciudad van a seguir habiendo rebrotes periódicos el resto del siglo. Tengamos en cuenta que la Peste Negra sólo se puede tratar con antibióticos, los cuales no fueron descubiertos hasta finales del siglo XIX – por lo que no se encontró nunca una cura. Se conocen todas estas “medidas” que fueron tomando pero al final nada era realmente efectivo. 

La cosa es que claro, en la época, la gente no alcanzaba a entender qué estaba pasando.  Por qué estaban siendo azotados constantemente con estas desgracias. Fue en medio de esta desesperación que empezaron a surgir cualquier tipo de teorías. Y es justo en este momento cuando Barcelona empieza a sospechar de cierto grupo un poco diferente de la ciudad. 

Los judios, los culpables de la Peste Negra en Barcelona

Bueno, primero vamos a hablar de otras teorías, no hace falta, pero es que son muy interesantes. 

doctores en la peste negra

Que de hecho algunas de las teorías son bien interesantes, unos pensaban que unos recientes temblores habían liberado vapores insalubres desde las profundidades del planeta, o sea que era una especie de veneno que estaba en el aire, otros culpaban a los astros, decían que Marte, Júpiter y Saturno estaban demasiado juntos. Esto era sospechoso.

Pero, por la época, se pueden imaginar, la teoría más difundida era que todo esto no era otra cosa más que un castigo divino. En Barcelona se organizó una procesión para apaciguar la idea de Dios, que empezó en la Catedral y terminó en Santa María del Mar y lo único que logró fue contagiar a más gente. 

Y todo esto nos puede estar pareciendo ridículo – pero siendo justos, eran personas del siglo XIV, que estaban peleando contra un bacilo microscópico. Era casi imposible explicar de una forma racional lo que estaba pasando. Y una cosa que ha hecho siempre la humanidad es que cuando no tiene la respuesta para algo, se la inventa. 

Un poco donde estamos tratando de llegar con todo esto, es que de todas estas teorías, hubo una en particular que fijó su mirada en las comunidades judías de la ciudad. En medio de todas estas catástrofes del siglo XIV empezaron a correr rumores de que en realidad eran los judios los que estaban propagando la peste en la ciudad. Que habían estado envenenando los pozos de agua y que eran ellos los verdaderos culpables de todo lo que estaba pasando. 

La Peste Negra: cristianos si, judios no

Parece ser que esta teoría estuvo alimentada por la creencia que los judios estaban muriendo en menos cantidad que los cristianos. Esto pudo estar relacionado a que los judios tenían ciertos hábitos de limpieza. A diferencia de los cristianos, los judios se bañaban y se lavaban las manos con frecuencia y esto hacía que hubieran menos contagios, por lo tanto había una tasas de mortalidad inferior entre los judios. Además de que muchas personas también pensaban que haber permitido durante todo este tiempo la convivencia con el pueblo que había sido el responsable de la muerte de Jesús, le empezaba a pasar factura. 

Esto pudo haber tenido algo que ver, pero otras teorías apuntan más al clima de descontento social que se venía acumulando a lo largo del siglo XIV. Para muchos, los judios eran vistos como “ricos” ya que en las ciudades eran comerciantes prósperos, eran prestamistas, eran algo así como los bancos de la época. Y ya vimos que en el caso de Barcelona eran fundamentales dentro de la economía urbana y por esto fueron culpados. 

Incluso al comienzo de siglo, ya se estaban dando ataques más esporádicos a las comunidades judías, algunos antes de que llegara la Peste Negra incluso. Y durante estos ataques era muy común quemar los libros notariales y los registros donde constaban las deudas, así los cristianos se libraban de estos pagos. 

Estos ataques se volvieron cada vez más comunes, pero ya finalizando el siglo, después de un cúmulo de sucesos fatídicos, se termina definitivamente con este periodo de “tolerancia” que había antes y se pasa a una fase de conflictos cada vez más violentos. 

De todos estos ataques, el más grande tuvo lugar en 1391, el cual empezó en Sevilla y a pesar de que se hicieron muchos esfuerzos por detenerlos – se terminó replicando por toda la península hasta que finalmente llegó a Barcelona. 

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El ataque al barrio judió de Barcelona tuvo lugar el 5 de agosto de 1391, día en que se festejaba el día de Sant Domenec. Atacaron el barrio, quemando las viviendas y asesinando a las personas que habitaban la zona. 

Dicen que algunos judios que alcanzaron a huir se pudieron refugiar en el antiguo Castell Nou, pero que dos días después se vieron obligados a salir, con la alternativa de convertirse o perder la vida.

Según los cálculos en aquel verano murieron unos 300 judíos en la ciudad y otros muchos se convirtieron. La justicia real actuó con contundencia contra los amotinados y los principales agresores fueron condenados a la horca. Dicen además que algunos líderes de la comunidad contaron con el apoyo del rey para tratar de reconstruir la aljama. Pero parece ser que nunca pudo recuperarse después de este ataque. 

En la zona han quedado pocos vestigios de lo que fue la comunidad judía de la época, aunque se puede visitar lo que se cree es la antigua sinagoga de la ciudad. 

Y bueno, al final pues estos fueron los motivos por los que la peste negra y la comunidad judía de Barcelona son dos historias que siempre van de la mano. Luego veremos si profundizamos un poco más este tema tan interesante, porque al final este fue como una ataque puntual, este fue el pogromo del barrio judío de Barcelona, pero luego se viene la expulsión definitiva de 1492 con los Reyes Católicos. 

Pero esa es ya otra historia. Lo dejamos aquí amigos. Adios. 

Bibliografía recomendada

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