¿Por qué hay una bomba en la Sagrada Familia? La Tentación del Hombre de Gaudí
En la Sagrada Familia, entre ángeles y escenas bíblicas, hay un demonio entregando un objeto extraño a un hombre. ¿Lo has visto? No es un simple detalle escultórico: es la representación de una tragedia real que marcó a la Barcelona del siglo XIX.
El objeto que recibe ese hombre, tentado por el diablo, es una bomba Orsini: un explosivo real, utilizado en atentados anarquistas durante los años más convulsos de la ciudad. Y sí, Gaudí, el gran arquitecto profundamente religioso, decidió representarlo en el que quizás es su templo más sagrado.
¿Por qué? ¿Qué hacía un símbolo de violencia en una iglesia? Para entenderlo, tenemos que mirar más allá de la piedra y entrar en el contexto en el que esta basílica fue levantada: una época agitada, contradictoria y, sobre todo, marcada por una fuerte lucha social.
La bomba Orsini fue un invento del revolucionario italiano Felice Orsini en la década de 1850. Se trataba de un explosivo portátil, de fabricación relativamente sencilla, compuesto por una carga de pólvora que se activaba al impactar con una superficie, gracias a unas esferas metálicas que sobresalían y actuaban como detonadores.
Por su facilidad de transporte y activación, se convirtió en una herramienta ideal para los anarquistas más radicales, aquellos que defendían la llamada «propaganda por el hecho»: una forma de lucha que consistía en realizar atentados espectaculares para despertar la conciencia social.
En los últimos años del siglo XIX, muchas de estas bombas explotaron en grandes ciudades europeas, y Barcelona no fue una excepción. De hecho, aquí se vivió uno de los episodios más trágicos de esta oleada de violencia.