Barcino: origen, fundación y restos romanos que aún puedes visitar
La historia de Barcelona no comienza con Gaudí, ni con la Edad Media, ni siquiera con la llegada de los visigodos. Para conocer el verdadero origen de la ciudad, hay que retroceder más de dos mil años, hasta la época del emperador Augusto, cuando Roma se expandía como un gigante por todo el Mediterráneo. Fue entonces cuando nació Barcino, una pequeña colonia romana que, aunque modesta al principio, sentó las bases de lo que hoy conocemos como Barcelona.
En esta entrada vamos a descubrir cómo y por qué se fundó Barcino, qué papel jugó dentro del Imperio Romano y cuáles son los principales vestigios de la ciudad romana que todavía pueden visitarse en Barcelona. Un viaje al pasado para comprender cómo empezó todo.
¿Cómo llegó Roma a la Península Ibérica?
Para entender la fundación de Barcino, primero hay que situarse en el contexto más amplio de la historia romana. Roma no siempre fue un imperio. Su historia se divide en tres grandes etapas: la Monarquía (siglo VIII a.C. – siglo VI a.C.), la República (siglo VI a.C. – siglo I a.C.) y finalmente el Imperio, que comenzó con Augusto en el 27 a.C.
Durante la República, Roma se convirtió en una potencia expansionista. Pero su dominio del Mediterráneo no fue automático: tuvo que enfrentarse a otra gran ciudad, Cartago, en las llamadas Guerras Púnicas (siglos III y II a.C.). Este conflicto fue decisivo no solo para Roma, sino también para la Península Ibérica. Los romanos llegaron a Hispania para combatir a los cartagineses y, al vencerlos, decidieron quedarse.
Así comenzó un largo proceso de conquista de la península, que implicó el sometimiento de los pueblos íberos y el establecimiento de nuevas ciudades. Lo que empezó como una campaña militar, acabó siendo un complejo proceso de romanización: construcción de vías, expansión de la lengua latina, organización administrativa y una red de ciudades inspiradas en el modelo romano.
La fundación de Barcino: cuándo, dónde y por qué
La ciudad de Barcino fue fundada entre el año 15 y el 10 a.C., en plena época del emperador Augusto, y recibió el nombre completo de Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino. Cada palabra tenía un significado político y simbólico:
- Colonia: indica que fue fundada con el estatus de colonia romana, generalmente para asentar a veteranos del ejército.
- Iulia Augusta: hace referencia a la dinastía de Augusto, reafirmando la lealtad de la ciudad al emperador.
- Faventia: del verbo favere, “favorecer”, aludiendo probablemente a ciertos privilegios, como la exención de impuestos.
- Paterna: como una especie de filiación simbólica con el emperador.
- Barcino: deriva de Barkeno, nombre íbero del asentamiento previo en la zona.
Aunque Barcino no fue una ciudad importante en comparación con Tarraco (Tarragona), que era la capital de la provincia romana de Hispania Citerior, tuvo una posición estratégica. Su puerto y su cercanía a rutas comerciales la convirtieron en un enclave con gran potencial económico. Además, fue fundada en un momento de relativa paz en la península, lo que permitió un crecimiento más ordenado.
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¿Cómo era la vida en la Barcino romana?
A pesar de ser una colonia modesta, Barcino fue construida siguiendo el modelo romano clásico. Como muchas otras ciudades del imperio, tenía una estructura cuadrada, con dos calles principales que se cruzaban en el foro: el cardo y el decumano. A su alrededor se levantaban murallas, viviendas, acueductos, termas, plazas, templos y edificios públicos.
Uno de los elementos más llamativos que aún se conserva en la ciudad son las cuatro columnas del templo de Augusto, ubicadas en el actual barrio Gótico, testimonio del culto imperial y del prestigio que tuvo la ciudad en su momento. También quedan restos de las murallas romanas, que más tarde serían reutilizadas por visigodos y medievales.
La economía de Barcino era principalmente agrícola y comercial. Gracias a su puerto, tenía vínculos con otras ciudades del Mediterráneo, y por los restos arqueológicos sabemos que contaba con viviendas lujosas, lo que sugiere una élite local con cierto poder económico.
Además, estaba conectada con el resto del imperio a través de una red de calzadas romanas, que no solo facilitaban el comercio y el transporte militar, sino que también fueron fundamentales en la difusión de la cultura romana. De ahí la famosa expresión: “todos los caminos conducen a Roma”.
¿Qué restos de Barcino puedes visitar hoy en Barcelona?
La antigua Barcino desapareció hace siglos, pero buena parte de sus huellas sigue integrada en el paisaje urbano de Barcelona. Entre calles medievales, plazas y edificios históricos aún es posible recorrer algunos de los espacios más importantes de la ciudad romana y hacerse una idea de cómo era aquella pequeña colonia fundada por Augusto.
- Templo de Augusto. Cuatro enormes columnas conservadas en el interior del Centro Excursionista de Cataluña, los restos más espectaculares del antiguo templo dedicado al culto imperial.
- Muralla y acueducto romano de la plaza Nova. Uno de los tramos mejor conservados de la muralla tardorromana, junto a dos de las torres que protegían la entrada principal de Barcino y una reconstrucción del acueducto, inaugurada en 1958, que permite comprender cómo llegaba el agua a la ciudad desde Montcada tras un recorrido de más de 11 kilómetros.
- Vía Sepulcral Romana. Situada en la plaza de la Vila de Madrid, conserva una antigua necrópolis con decenas de tumbas que flanqueaban uno de los caminos de acceso a Barcino.
- MUHBA Plaça del Rei. El subsuelo del Museo de Historia de Barcelona permite recorrer una parte de la ciudad romana, con calles, talleres, factorías de salazón, bodegas y otros espacios conservados bajo el actual barrio Gótico.
- MUHBA Domus de Sant Honorat (calle Sant Honorat, esquina con calle de la Fruita, junto a la plaza Sant Jaume). Restos de una vivienda romana de alto nivel, construida en el siglo IV, que conserva parte del jardín central (peristilo) y varias estancias con mosaicos policromos, ofreciendo una visión de cómo vivían las familias acomodadas de Barcino.
- MUHBA Domus Avinyó (calle Avinyó, 15). Otra residencia de una familia acomodada, situada junto a la muralla, que conserva un excepcional conjunto de pinturas murales de los siglos I y II d. C., entre ellas una escena mitológica del rapto de Ganímedes.
- Centro Cívico Pati Llimona. En su interior pueden verse diferentes tramos de la muralla romana y una de las torres defensivas de la ciudad, además de los restos de unas termas públicas, probablemente vinculadas al acceso marítimo de la ciudad, testimonio del desarrollo urbano de Barcino durante el Alto Imperio.
La crisis del Imperio y el fin de la Barcino romana
Durante los siglos I y II, Barcino vivió su época de mayor esplendor, coincidiendo con el apogeo del Imperio Romano. Pero a partir del siglo III comenzaron los problemas: crisis económicas, inflación, inestabilidad política, presión fiscal… y un nuevo elemento que iba a cambiarlo todo: las invasiones bárbaras.
Hay muchas teorías sobre la caída del Imperio Romano de Occidente, ocurrida en el año 476 d. C., pero la mayoría coincide en que fue el resultado de un cúmulo de factores. Uno de ellos fue el abandono progresivo de la defensa de las fronteras, que dejó paso a pueblos germánicos como los suevos, vándalos, alanos y, sobre todo, los visigodos.
Estos últimos, tras haber saqueado la propia Roma en el año 410, fueron contratados como aliados militares para frenar otras invasiones en Hispania. Pero acabaron estableciéndose en el territorio y fundando su propio reino independiente.
En ese proceso, Barcino cambió de manos. Ya no era una colonia del imperio, sino una ciudad dentro del nuevo Reino Visigodo de Hispania. Y así comenzó una nueva etapa en la historia de la ciudad.
Aunque Barcino desapareció hace siglos, sus huellas siguen presentes en el actual Barrio Gótico. Si quieres recorrer la antigua muralla, descubrir el Templo de Augusto y conocer los lugares donde aún se conservan los vestigios de la ciudad romana, acompáñanos en nuestro tour por el Barrio Gótico, un recorrido para entender cómo Barcino dio origen a la Barcelona actual.