Barcino: el origen romano de Barcelona bajo el Imperio de Augusto (1/3)

La historia de Barcelona no comienza con Gaudí, ni con la Edad Media, ni siquiera con la llegada de los visigodos. Para conocer el verdadero origen de la ciudad, hay que retroceder más de dos mil años, hasta la época del emperador Augusto, cuando Roma se expandía como un gigante por todo el Mediterráneo. Fue entonces cuando nació Barcino, una pequeña colonia romana que, aunque modesta al principio, sentó las bases de lo que hoy conocemos como Barcelona.

En esta entrada vamos a descubrir cómo y por qué se fundó Barcino, qué papel jugó dentro del Imperio Romano, y cómo fue evolucionando hasta el inicio de la Edad Media. Un viaje al pasado para entender cómo empezó todo.

Restos de las columnas del Templo de Augusto, de época romana, conservadas en el barrio Gótico de Barcelona, testimonio del antiguo foro de Barcino; imagen del Arxiu Fotogràfic Centre Excursionista de Catalunya.
Columnas del Templo de Augusto. “Arxiu Fotogràfic Centre Excursionista de Catalunya”.

¿Cómo llegó Roma a la Península Ibérica?

Para entender la fundación de Barcino, primero hay que situarse en el contexto más amplio de la historia romana. Roma no siempre fue un imperio. Su historia se divide en tres grandes etapas: la Monarquía (siglo VIII a.C. – siglo VI a.C.), la República (siglo VI a.C. – siglo I a.C.) y finalmente el Imperio, que comenzó con Augusto en el 27 a.C.

Durante la República, Roma se convirtió en una potencia expansionista. Pero su dominio del Mediterráneo no fue automático: tuvo que enfrentarse a otra gran ciudad, Cartago, en las llamadas Guerras Púnicas (siglos III y II a.C.). Este conflicto fue decisivo no solo para Roma, sino también para la Península Ibérica. Los romanos llegaron a Hispania para combatir a los cartagineses y, al vencerlos, decidieron quedarse.

Así comenzó un largo proceso de conquista de la península, que implicó el sometimiento de los pueblos íberos y el establecimiento de nuevas ciudades. Lo que empezó como una campaña militar, acabó siendo un complejo proceso de romanización: construcción de vías, expansión de la lengua latina, organización administrativa y una red de ciudades inspiradas en el modelo romano.

Estela funeraria romana de piedra con una inscripción en latín donde aparece el nombre de Barcino
Estela romana con el nombre de Barcino. Foto de Jay Cross, CC BY 2.0, vía Flickr.

La fundación de Barcino: cuándo, dónde y por qué

La ciudad de Barcino fue fundada entre el año 15 y el 10 a.C., en plena época del emperador Augusto, y recibió el nombre completo de Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino. Cada palabra tenía un significado político y simbólico:

  • Colonia: indica que fue fundada con el estatus de colonia romana, generalmente para asentar a veteranos del ejército.
  • Iulia Augusta: hace referencia a la dinastía de Augusto, reafirmando la lealtad de la ciudad al emperador.
  • Faventia: del verbo favere, “favorecer”, aludiendo probablemente a ciertos privilegios, como la exención de impuestos.
  • Paterna: como una especie de filiación simbólica con el emperador.
  • Barcino: deriva de Barkeno, nombre íbero del asentamiento previo en la zona.

Aunque Barcino no fue una ciudad importante en comparación con Tarraco (Tarragona), que era la capital de la provincia romana de Hispania Citerior, tuvo una posición estratégica. Su puerto y su cercanía a rutas comerciales la convirtieron en un enclave con gran potencial económico. Además, fue fundada en un momento de relativa paz en la península, lo que permitió un crecimiento más ordenado.

Tours Históricos por Barcelona

¿Cómo era la vida en la Barcino romana?

A pesar de ser una colonia modesta, Barcino fue construida siguiendo el modelo romano clásico. Como muchas otras ciudades del imperio, tenía una estructura cuadrada, con dos calles principales que se cruzaban en el foro: el cardo y el decumano. A su alrededor se levantaban murallas, viviendas, acueductos, termas, plazas, templos y edificios públicos.

Uno de los elementos más llamativos que aún se conserva en la ciudad son las cuatro columnas del templo de Augusto, ubicadas en el actual barrio Gótico, testimonio del culto imperial y del prestigio que tuvo la ciudad en su momento. También quedan restos de las murallas romanas, que más tarde serían reutilizadas por visigodos y medievales.

La economía de Barcino era principalmente agrícola y comercial. Gracias a su puerto, tenía vínculos con otras ciudades del Mediterráneo, y por los restos arqueológicos sabemos que contaba con viviendas lujosas, lo que sugiere una élite local con cierto poder económico.

Además, estaba conectada con el resto del imperio a través de una red de calzadas romanas, que no solo facilitaban el comercio y el transporte militar, sino que también fueron fundamentales en la difusión de la cultura romana. De ahí la famosa expresión: “todos los caminos conducen a Roma”.

Vista exterior del Museu d’Història de Barcelona (MUHBA), ubicado en la Plaça del Rei, con su fachada de piedra histórica y entorno medieval característico del barrio gótico de Barcelona
Museu d’Història de Barcelona. Foto de Irid Escent, CC BY-SA 2.0, vía Flickr.

La crisis del Imperio y el fin de la Barcino romana

Durante los siglos I y II, Barcino vivió su época de mayor esplendor, coincidiendo con el apogeo del Imperio Romano. Pero a partir del siglo III comenzaron los problemas: crisis económicas, inflación, inestabilidad política, presión fiscal… y un nuevo elemento que iba a cambiarlo todo: las invasiones bárbaras.

Hay muchas teorías sobre la caída del Imperio Romano de Occidente, ocurrida en el año 476 d.C., pero la mayoría coincide en que fue el resultado de un cúmulo de factores. Uno de ellos fue el abandono progresivo de la defensa de las fronteras, que dejó paso a pueblos germánicos como los suevos, vándalos, alanos y, sobre todo, los visigodos.

Estos últimos, tras haber saqueado la misma Roma en el año 410, fueron contratados como aliados militares para frenar otras invasiones en Hispania. Pero acabaron estableciéndose en el territorio y fundando su propio reino independiente.

En ese proceso, Barcino cambió de manos. Ya no era una colonia del imperio, sino una ciudad dentro del nuevo Reino Visigodo de Hispania. Y así comenzó una nueva etapa en la historia de la ciudad.

Escultura urbana con la palabra “Barcino” formada por letras grandes de color rojo, instalada en una plaza de Barcelona, obra de Joan Brossa, con edificios históricos al fondo; fotografía de Los Paseos.
Escultura “Barcino” de Joan Brossa en Barcelona. Foto: Los Paseos (CC BY-SA 2.0)

Próximos Tours:

Tour del Cementerio de Montjuïc

Historia, arte funerario y memoria de la ciudad

Tour de Mitos y Leyendas

Historias, símbolos y memoria del Barrio Gótico

Free Tour de la Barcelona Modernista

De las calles del Eixample a la Sagrada Familia

TOUR GUIADO PARK GUELL

Desde 39€

BarcelonaTurisme

Mis Blogs Favoritos:

Edit Template

Te podría interesar

Templo de Augusto en Barcelona: las columnas romanas ocultas en el Barrio Gótico

¿De dónde viene el nombre de Barcelona? De Barkeno a la ciudad moderna

La Necrópolis romana de Barcelona: el cementerio de Barcino en la Plaça Vila de Madrid