Para comprender el origen de los 13 martirios de Santa Eulalia, hay que situarse en el contexto del Imperio romano entre los siglos III y IV. Barcelona, entonces conocida como Barcino, era una colonia pequeña pero plenamente integrada en la estructura imperial.
La religión romana no era un sistema cerrado, sino un conjunto amplio de cultos que convivían en el mismo espacio político. El mundo romano era esencialmente politeísta, con una enorme diversidad de divinidades que variaban según regiones, tradiciones locales y procesos de asimilación cultural. No era lo mismo el culto en Hispania que en Egipto o en las provincias orientales.
Dentro de esa estructura religiosa, existía un elemento común que reforzaba la cohesión del Imperio: el culto al emperador. Más que una divinidad en sentido estricto, el emperador era venerado como una figura que representaba el orden político y la estabilidad del Estado. En algunos casos, especialmente tras su muerte, ciertos emperadores eran divinizados y pasaban a formar parte del panteón oficial.
En este contexto, el cristianismo introduce una ruptura clara. Se trata de una religión monoteísta que no admite otros dioses, lo que genera un conflicto directo con el sistema religioso romano. La conocida frase evangélica “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” se interpretó como una separación absoluta entre la esfera política y la religiosa, algo que chocaba con la lógica imperial.
Al principio, los cristianos eran una minoría dispersa, sin gran peso político. Sin embargo, con el paso del tiempo, su expansión fue creciendo hasta convertirse en un fenómeno social relevante. Es en ese momento cuando el cristianismo empieza a ser percibido como una amenaza potencial para la unidad del Imperio.
Las persecuciones más intensas se desarrollan entre finales del siglo III y comienzos del IV, especialmente durante el reinado de Diocleciano, quien impulsó una de las campañas más duras contra las comunidades cristianas. Este es el marco histórico en el que se sitúa la tradición de Santa Eulalia.