Ahora bien, una vez frente a la carta, es normal no saber muy bien qué pedir. Por eso aquí van algunos platos que realmente merece la pena probar.
Pa amb tomàquet: el gesto identitario de Cataluña
Uno de los ejemplos más simples es el pa amb tomàquet. Parece algo mínimo: pan, tomate, aceite y sal. Pero detrás hay toda una manera de entender la cocina. Surgió como receta de aprovechamiento en las masías catalanas, donde el tomate maduro servía para devolver humedad al pan de días anteriores. Y aquí hay una diferencia importante: el tomate no se tritura ni se sirve aparte. Se frota directamente sobre el pan, idealmente tostado.
Escalivada: las verduras al rescoldo
Algo parecido ocurre con la escalivada, probablemente una de las formas más mediterráneas de cocinar verduras. Pimientos, berenjenas y cebollas se asan lentamente hasta que la piel queda quemada y el interior se vuelve casi cremoso. Luego se pelan y se aliñan apenas con aceite y sal. El resultado parece sencillo, pero resume perfectamente esa idea tan catalana de intervenir lo mínimo posible sobre el producto.
Botifarra amb mongetes: el plato más popular de la cocina catalana
Más contundente es la botifarra amb mongetes, probablemente el plato más representativo de la cocina popular catalana. La clave está en la calidad de las alubias, especialmente las mongetes del Ganxet, una variedad cremosa y fina cultivada principalmente en el Vallès y el Maresme. Cuando están bien hechas casi desaparecen en la boca.
Fricandó: el guiso lento de ternera con setas
Otro clásico imprescindible es el fricandó, un guiso lento de ternera con setas y vino rancio ligado con picada. Es una cocina pensada para cocinar despacio, dejar reposar y comer incluso mejor al día siguiente. Tradicionalmente se prepara con moixernons, pequeñas setas de primavera muy valoradas en Cataluña.
Suquet de peix: el guiso marinero de los pescadores catalanes
En la costa manda el suquet de peix, nacido originalmente en las barcas de pescadores. Era una forma de aprovechar el pescado que no se podía vender en el mercado, transformándolo en un guiso con patatas, ajo, almendras y un caldo intenso. Hoy sigue siendo uno de los mejores platos para entender la relación histórica de Cataluña con el Mediterráneo.
Crema catalana: el postre medieval que precede a la crème brûlée
Y para terminar, el postre más conocido y representativo: la crema catalana. Mucho antes de que la crème brûlée francesa se hiciera famosa internacionalmente, en Cataluña ya existían recetas medievales de leche cocida con huevo y azúcar caramelizado.