Hasta ahora hemos hablado de las playas dentro de Barcelona, esas que están dentro de la ciudad, a las que se va casi como algo cotidiano. Pero si lo que buscas es algo más completo —playas más amplias, algo menos saturadas y la posibilidad de convertir el día en una pequeña escapada— entonces toca salir de la ciudad. Y aquí entra el primer gran aliado: el tren.
El litoral del Maresme es el tramo de costa que se extiende justo al norte de Barcelona y que conecta con la ciudad de forma directa a través de la línea R1 de Rodalies. Es uno de los ejemplos más claros de costa fácil de recorrer desde Barcelona: municipios organizados en paralelo al mar, con estaciones que en muchos casos están a pocos minutos a pie de la playa.
A diferencia de otros puntos de la costa catalana, como la Costa Brava que veremos más adelante, aquí no hay grandes acantilados ni calas escondidas, sino un litoral más lineal, con playas amplias y municipios que han crecido alrededor del tren y de la proximidad al mar.
Históricamente, esta zona se consolidó muy pronto como espacio de veraneo y segunda residencia para Barcelona, lo que explica su densidad actual y la mezcla constante entre vida cotidiana, turismo y uso residencial.
El resultado es una costa a la que puedes ir fácilmente en tren, con playas largas y accesibles. Prácticamente todas se pueden visitar en un pequeño recorrido por el litoral. De todas maneras, vamos a darte nuestras tres recomendaciones:
Ocata: espacio real cerca de Barcelona
Ocata es una de las playas más amplias del entorno metropolitano. Su gran anchura hace que, incluso en días de mucha gente, haya bastante espacio para moverse con comodidad, lo que la convierte en una opción muy cómoda si buscas espacio.
La estación de tren está prácticamente sobre el paseo marítimo, así que el paso del tren a la arena es casi inmediato. Es un destino muy práctico para escapadas rápidas desde Barcelona.(Ubicación)
Canet de Mar: playa, modernismo y pausa urbana
Canet de Mar combina playa y patrimonio en un mismo tejido urbano. Su relación con el modernismo, especialmente con la figura de Domènech i Montaner, forma parte del propio municipio y no de elementos aislados.
La playa mantiene un ambiente tranquilo, con menos presión turística que otros puntos del Maresme. Es un destino pensado para un ritmo más calmado, donde la playa se mezcla de forma natural con el entorno urbano. (Ubicación)
Sant Pol de Mar: equilibrio entre pueblo y playa
Sant Pol de Mar conserva la estructura de un pueblo marinero, compacto y muy reconocible. La playa se integra directamente con el núcleo urbano, sin separación clara entre la calle y la arena.
Lo interesante del lugar está en esa continuidad entre la vida cotidiana, el paseo y el baño, lo que lo convierte en una buena opción para pasar el día sin necesidad de moverse demasiado una vez estás allí. (Ubicación)
Nota final:
La línea R1 de Rodalies se llena mucho en fines de semana, especialmente a la vuelta, que puede volverse bastante incómoda en horas punta. También conviene tener en cuenta que en algunas playas el agua gana profundidad con rapidez, lo que puede no ser lo más adecuado para niños pequeños o para quienes no nadan con soltura.
Como en el resto de playas, se recomienda cuidar las pertenencias y mantener el espacio limpio: no está permitido fumar ni usar altavoces.